¿Quién se ha llevado mi instinto?

Por Laura Frau-

Desde que el mundo es mundo, las mujeres sabemos parir y criar a nuestros hijos.
Esto, que tanta controversia causa en la actualidad, es un aprendizaje instaurado en nuestro cerebro reptil, en nuestra memoria celular y no necesitamos clases para aprender a parir ni teorías para criar a nuestros hij@s, aunque siempre se agradece un acompañamiento amoroso de estos procesos.
Hoy día, hay cursos para aprender a tener hij@s, teorías de crianza, consejos por parte de vecinos, familiares, profesionales, ect, que no hacen más que confundir a las madres primerizas, que no saben que hacer. Si seguir las recomendaciones o seguir a su instinto. Éstas, se suelen sentir divididas entre lo que sienten y lo que creen que tienen que hacer porque es lo mejor para sus hij@s. Pues no, lo mejor para tus hij@s es que seas coherente con lo que te pasa y que confíes en ti misma… en lo que sientes y en lo que te surge hacer, más allá de lo que diga cualquier profesional (yo incluida), libro, vecina, amiga, o familiar.
En los últimos tiempos han salido miles de profesionales, como setas, que te dicen que lo que sientes esta mal, que no estás ayudando a tu hijo… por no hablar de lo que dice la gente cercana.
Un familiar te dice que dejes al niño llorar, el otro que lo cojas, otro opina que mejor que duerma contigo y otro que no. Por no hablar de la lactancia, en la que todo el mundo quiere inervenir.
La verdad es que si a mi, que soy adulta, me resulta una locura, no quiero imaginarme a las madres y los bebes, que ya están viviendo de por sí, un momento sensible. Esto es lo último que necesitan.
Los bebes captan mucho más de lo que nos creemos, son expertos en lenguaje no verbal porque eso es lo que asegura su superviviencia y sobre todo captan la incoherencia. Luego nos quejamos si son llorones… pero es que yo también tengo ganas de llorar cuando tengo a tres o cuatro personas que le dicen lo que tiene que hacer a una mamá.
Se ha deshumanizado la crianza y el parir, como si fuesen procesos sociales, elegidos comunitariamente. Pero no, el hecho de tener hijos y de criarlos es tan antiguo como la aparición de nuestra especie. Ahora, miles de años después, queremos suprimir lo que nos ha llevado a evolucionar y cambiarlo por teorías, que cada día nos vamos demostrando a nosotros mismos que son absurdas y sin fundamentos.
Cuando yo era pequeña, la teoría era dar biberón a los niños, crecían más rollizos y fuertes, representaba un estatus social porque no todo el mundo se podía permitir dar leche y según los profesionales era más sano. Hoy día, se ha demostrado precisamente lo contrario, que la lactancia tiene que ser exclusiva y un mínimo de 6 meses, porque eso es lo sano para el bebé…
Y yo me pregunto, ¿cómo seguirá esto? Dentro de 10 años quizá digan que lo mejor es que los niñ@s tomen pecho hasta los 15 años. ¡Vete tu a saber!
La verdad es que no sabemos prácticamente nada de nada y mucho menos a través de la racionalización. El instinto está ahí para algo, no para fastidiarnos la vida. Y sería muy orgulloso y egocéntrico pensar que nosotros somos menos animales que a los que clasificamos por ese nombre. Hay una canción que dice “Yo quiero ser civilizado como los animales”. ¡Pues yo también! No necesitamos consejos, ni teorías, ni clase, sino gente que nos respete, que nos entienda y que pueda acompañar esos momentos amorosamente, respondiendo a nuestras dudas a través de ofrecernos informaciones diferentes e incluso a veces, contrarias, que nos permitan escoger como adultos responsables y con sentido crítico, aquello que vibra mejor con nuestra forma de ser, nuestras ideas y nuestras sensaciones.

Lo que SI necesitamos imprescindiblemente, es estar plenamente conectadas con nuestra parte instintiva, escuchar nuestras sensaciones, nuestro cuerpo, nuestros impulsos y saber reconocer y atender nuestras necesidades. Un tipo de información que surge fácilmente si nos permitimos vivir la parte más animal de estos procesos. Si, la parte animal, porque somos animales para muchas cosas. Parir es un proceso instintivo y animal y cualquiera que haya sido madre puede comprobar como la racionalidad en esos momentos se diluye para dejar paso a impulsos irracionales que tienen como función facilitar dicha experiencia, y es que basta rascar un poco a cualquiera para comprobar, que debajo de nuestra apariencia civilizada aún existe el Crogmanon.
Estudios como los realizados por Barry Sears, o libros como “El bebé es un mamífero” de Michael Odent, entre otros muchos autores, nos demuestran cada día más firmemente que somos más animales de lo que nos creemos y funcionamos como tales. Dejemos que el instinto, que nos ha salvado la vida en tantas ocasiones como especie, haga su función y nos sirva de guía.

No importa lo que diga el pediatra, la matrona, la psicóloga, tu madre o tu tía. ¡Tu sabes como criar a tu hij@! Confía en tu instinto. No te creas nada de lo que te dicen, ni siquiera lo que yo te estoy diciendo ahora. Escúchate, pregúntate cómo te sientes con lo que te están diciendo y haz sólo aquello que realmente te surja hacer.

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