Alidé y Ariadna Tremoleda

Entrevista- Por Nadia Ferreyra-

Alidé y Ariadna son hermanas, nacidas en Barcelona y desde hace algunos años recorren diferentes zonas de España acercando la mirada de Emmi Pikler a familias y maestros. Hablan con claridad y pasión sobre su trabajo, despertando interés con cada palabra y cada gesto.

Hace poco estuvieron en Mallorca, ofreciendo un taller organizado por la Asociación Edu-K, y los meses de abril, junio y julio, ofrecerán en Palma una formación intensiva de cuatro seminarios, donde podrán profundizar en los aspectos más relevantes del trabajo que desarrolló Pikler en el Instituto Loczy- Budapest, a partir de la reflexión y observación de experiencias practicas del día a día.
Una suerte para quienes vivimos en esta isla, donde comienza a sonar con fuerza el nombre de Emmi Pikler, y sin embargo, sus aportaciones en educación y crianza siguen siendo bastante desconocidas. Y un privilegio, poder empaparnos un poquito de su experiencia.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales de la mirada de Emmi Pikler?
De forma muy sintética serían el movimiento libre y la actividad autónoma; el respeto hacia el niño o niña y la pedagogía de la vida cotidiana. También destacan la calidad en la atención de necesidades auténticas y el vínculo de apego que se establece en ellas.

¿Cuándo se despertó tu interés, Alidé, por este enfoque?
En el 2006 tuve la suerte de formar parte de un equipo de profesionales en el inicio de un proyecto de escuela en Sant Adrià de Besòs. Empezamos reflexionando sobre la concepción de infancia, sobre cómo teníamos o queríamos ser las personas adultas que acompañábamos y qué institución queríamos ofrecer. En estas reflexiones trabajamos diferentes miradas, observamos diversos referentes pedagógicos y descubrí el trabajo de Emmi Pikler. El siguiente curso empecé el seminario de Pikler-Lòczy de Rosa Sensat y aquel mismo verano, pude ir a Budapest a formarme. Los primeros años de la escuela, tuvimos la suerte de que grandes profesionales observaran nuestro trabajo y nos acercaran más a esta mirada.

¿Y qué es lo que más os atrajo de esta mirada, lo que vosotras destacáis y que os impulsa a transmitirla?
El respeto al niño y la confianza en sus competencias, en sus capacidades. La posibilidad que ofrece esta mirada a ver al niño/a como un ser capaz, competente, protagonista de sus procesos de desarrollo y aprendizaje y a la vez, el acompañamiento del adulto que observa, que conoce a la persona pequeña que tiene delante y da respuestas adecuadas a sus demandas y necesidades.
El poder ofrecer al niño/a el tiempo y el espacio para conocer su cuerpo, para poder crear en sí el sentimiento de competencia y crear su yo, conociendo sus capacidades y sus limitaciones para poder actuar de acuerdo con éstas y poder encontrar recursos y asumir frustraciones.

Juntas habéis creado este ciclo de seminarios “Aportaciones de Emmi Pikler”, que ofrecéis en distintos puntos de la geografía española, ¿Cuál es el aporte individual a esta propuesta?
(Alide)- Compartir mi experiencia práctica y con ella poder acercar la mirada Pikleriana a través de la documentación que he ido guardando estos años y en la que actualmente sigo trabajando, con el equipo de educadoras y otros profesionales de la pequeña infancia. La propuesta es poder crear espacios de reflexión y análisis del día a día tanto para los y las acompañantes y educadoras cómo para familias que están interesadas en conocer la pedagogía y poder empezar a cambiar la mirada hacia al niño/a.
(Ariadna)- Mi aportación va en dos direcciones, por un lado y aprovechando mi experiencia como terapeuta, dirijo las dinámicas que permiten a las participantes sentir en su cuerpo, los conceptos de los que vamos hablando. Por otro lado, comparto mis experiencias como madre.
La posibilidad de acompañar primero a mi hijo, y más tarde a mi hija, con esta mirada y con el asesoramiento de Alidé, me abrió un mundo nuevo. La confianza, la seguridad, el respeto y la observación que este punto de vista propone, me permitieron relajarme y poder disfrutar del desarrollo de mis hijos. Posteriormente, en mi consulta empecé a relacionar muchas dolencias, dificultades e incluso emociones de pacientes, con su desarrollo motor en la primera infancia. Cuando conocí las consecuencias, tanto en la edad temprana como en la adulta, de no haber pasado por todas las posiciones, posturas y desplazamientos, le propuse a Alidé compartir esta bonita mirada con quién pudiéramos.

¿Hay escuelas Pikler en España?
Me parece que es importante tener en cuenta que la pedagogía Pikleriana no es un método, es un cambio de mirada, creo que me atrevería a decir que es un cambio interno. Aún tenemos muy enraizada la creencia de que a los niños/as les tenemos que enseñar todo, que el niño es un vaso vacío que tenemos que llenar y, cuando empezamos a ver todas las capacidades que tienen los niños/as, desde que nacen, también tenemos que replantearnos el papel de las personas adultas. Es un trabajo intenso y lento. Esto lo digo porque no sé si hay “escuelas Pikler” pero cada vez somos más profesionales que seguimos formándonos y que seguimos con interés de saber más sobre el trabajo del instituto Pikler-Lòczy. Desde 2015 la Asociación para los niños y la Asociación Pikler-Lòczy de Hungría ofrece un nuevo Sistema unificado de Formación de pedagogo Pikler de Budapest y cada vez hay más gente interesada en realizar esta formación.

¿Se puede aplicar a todos los rangos de edad?
Si bien en el Instituto Loczy actualmente se trabaja con la etapa de 0 a 3 años, el trabajo que hizo Emmi Pikler se puede trasladar a cualquier persona, incluso en la edad adulta. Profesionales del campo de la pedagogía, psicología y psicomotricistas siguen el trabajo de Emmi Pikler.
Los estudios sobre el proceso de desarrollo motor se utilizan en otros campos para ayudar a niños/as, jóvenes y personas adultas en temas posturales, de aprendizaje, de lenguaje e incluso emocionales.
Este cambio de mirada, de poder ver al otro desde el respeto, de estar en escucha activa, de tener en cuenta al otro, de dar tiempo, de estar presentes, de observar etc. son cualidades que tendríamos que desarrollar y cultivar todos y todas.

¿Qué rasgos más significativos muestran los niños que han sido educados con esta mirada?
Un desarrollo motor sano y un sentimiento de competencia que le permitirá seguir siendo protagonista de sus procesos de desarrollo y aprendizaje. Niños/as con mayor conciencia de ellos/as mismos/as, y por lo tanto niños/as más prudentes, que conocen bien lo que pueden hacer y lo que aún no, que pueden asumir las frustraciones o limitaciones que se les presentan y, como consecuencia, con menos miedo a probar o a equivocarse. Un niño/a que se siente seguro porque sabe que cerca hay un adulto que le acompaña, que lo respeta y que cuida de él.
¿Qué pasa cuando un niño se quiere sentar, por ejemplo, y no lo consigue?
Desde esta mirada, cuando una postura no sale, no se ayuda en el proceso, no se interviene de forma directa, ni se tira de los brazos para sentarse, ni se ponen cojines alrededor, ni se pone en ninguna postura a la que el niño o niña no haya podido llegar por sí solo. Si observamos los procesos de desarrollo motor podremos ver como cada una de las posturas, de los diferentes movimientos da paso al siguiente y como el niño/a en cada una de estas posturas y posicionamientos se prepara para llegar a la siguiente. Un niño/a que haya podido moverse en libertad irá adquiriendo las diferentes posturas cuando esté preparado para hacerlo.

¿Es verdad que hay un procedimiento o una forma idónea para cambiar el pañal?
En la casa cuna, en Lòczy había una “coreografía” para el cambio de pañal y siguen dándole mucha importancia a este momento para poder crear una relación privilegiada y de calidad. Hay una formación de cambio de pañal que dura 40 horas!…
Desde que un bebé tiene semanas ya es activo y puede participar, entonces en el momento de cambio de pañal es donde podemos crear este vínculo de calidad que le dará al niño/a la seguridad que necesita. Si nuestros movimientos siempre siguen la misma danza, facilitaremos al pequeño/a que pueda anticipar lo que va a suceder y por lo tanto que pueda participar y ser activo en el diálogo tónico que se establece. Podremos observar qué nos comunica con todo su cuerpo y dar respuestas adecuadas a sus demandas. Si le damos tiempo al niño/a podrá ser activo y participar de este momento, le daremos un mensaje de que para nosotras es importante lo que tiene que decirnos, que es importante como está, como se siente. Es un momento pausado, tranquilo donde la finalidad es hacer del cambio de pañal, un momento de comunicación real. Si en ese momento le damos un juguete para que se distraiga y no moleste, de alguna manera, le estamos dando el mensaje de “tu no tienes nada que decir aquí”… yo soy el adulto que cambia y tu el bebe pasivo que espera.
En esta etapa sensoriomotor el niño/a se va conociendo a sí mismo y conoce el mundo que le rodea a través de sus movimientos y de la relación con las personas que cuidan de él, por eso es tan importante cómo les tocamos, como dicen en Budapest, con manos suaves pero firmes.

¿Y cómo se trabaja el tema de los límites?
Magda Gerber dijo “no poner limites no es ser amable, es ser negligente”. Es una frase que pensamos que tendríamos que oír y recordar. Los límites entendidos como el marco, que acoge y da una referencia clara. El tema es cómo poder acompañar en la adquisición de las herramientas de socialización desde el no juicio, desde la empatía y con una actitud de tranquilidad, de acompañar sin poner etiquetas, desde el respeto… ya que como sabemos, los pequeños/as aprenden a través de la imitación y por esto es tan importante cómo somos las personas adultas que acompañamos y cómo son nuestras herramientas de socialización ya que tenemos una responsabilidad muy grande al ser constantemente su modelo.

PUEDES LEER LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL NÚMERO 1 DE LA REVISTA EN PDF!

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