El cuento en teatrillo

por Cristina Rosselló-

Abrimos esta sección con el objetivo de compartir con vosotros y vosotras, de una forma más práctica, actividades y propuestas para hacer en casa o en el aula con materiales caseros, de forma rápida y sencilla. Hoy os mostramos una forma entretenida, creativa y con grandes posibilidades para trasmitir un cuento, donde los niños y niñas puedan formar parte de la narración y exponer toda su imaginación.

Sabemos que contar un cuento a nuestros peques es una forma estupenda para compartir momentos tranquilos y que, además, tiene un sinfín de beneficios para ellos. Sin embargo, debemos tener presente que los cuentos son una herramienta muy potente para trabajar junto a los niños y niñas. Cuando vayamos a leer un cuento debemos ir un poco más allá para poder sacarle el provecho que nos ofrece, teniendo en cuenta detalles como: el tipo de cuento que estamos eligiendo, las imágenes e ilustraciones que ofrece, las necesidades y la etapa de desarrollo que tiene esa niña, niño o grupo, que podemos trabajar sobre él, de qué manera lo trasmitimos… Esto asume más importancia cuanto más pequeños son los niños y niñas, y cuanto más presente está este recurso, en casa o en el aula. Deja de ser un mero pasatiempo o actividad, convirtiéndose en un medio con el que conectar, compartir y trabajar con ellos.
Una maravillosa opción es el cuento oral, algo olvidado hoy en día donde nuestro sentido visual está más desarrollado y sobrestimulado que nunca, pero siendo la forma de contar cuentos más antigua de la historia de la humanidad. Es una narración mucho más profunda, donde tenemos la posibilidad de conectar con la otra persona de manera más personal. El oyente se convierte en indispensable, porque él va recreando las imágenes en su cabeza, va dándole vida a la historia y pone el énfasis en aquello que da respuesta a sus necesidades internas. Además, a través del cuento oral trabajamos la creatividad, damos lugar para la imaginación, les ofrecemos una herramienta para trabajar el lenguaje de una forma más rica y con más valor cultural, entre otros beneficios. Para poner esta técnica de narrativa milenaria en marcha no necesitamos nada más que nuestras ganas y creatividad. Aunque es cierto que contamos con varios recursos para ponerlo en práctica de una forma más atractiva, entre ellos estarían los tradicionales títeres, el saco de las historias, las piedras pintadas o, la propuesta que os traemos esta vez, el cuento de mesa o teatrillo de mesa.
Es un recurso inspirado en la Pedagogía Waldorf, la cual destaca por su calidez y naturalidad. Este recurso representa muy bien estas cualidades, el cual se basa en representar y trasmitir al niño o niña de una forma cálida y amorosa un cuento sobre una mesa u otra base, teniendo como herramientas materiales naturales. Los principales objetivos son darle un lugar a la imaginación de los pequeños, fomentar la creatividad, estimular y enriquecer el lenguaje y ofrecer una imagen positiva a través de las narraciones, evitando la sobrestimulación visual. Este tipo de narración puede gustar a cualquier edad, pero está recomendada para niños y niñas de 2 a 6 años.

Materiales y utensilios:

  • El material principal es la CREATIVIDAD
  • Una mesa o base donde recrear el cuento
  • Telas
  • Elementos naturales (piñas, piedras, semillas, hojas, ramas, legumbres…)
  • Papeles de colores de diferentes texturas (pinocho, celofán, cartulina…)
  • Celo
  • Tijeras
  • Para los personajes: Se suele hacer la representación con personajes de lana o madera, aunque hay una infinidad de posibilidades para hacer de forma manual en casa.
  • Para recrear el escenario también pueden ir bien construcciones de madera u otros utensilios caseros como mortero, cestas, cajas, bandeja…

Primero preparamos el escenario. Ponemos una o varias telas que nos harán de base para la representación sobre la mesa. A partir de aquí se trata de recrear el lugar donde se va a desarrollar el cuento. Podemos utilizar piñas invertidas como árboles, convertir ramas en cuevas o casas, un círculo de piedras en una hoguera o en un estanque… Tantas posibilidades como vuestra mente os permita. Eso sí, tener en cuenta que el escenario no es lo más importante y no hace falta que esté todo muy estructurado. La mente de los niños y niñas es maravillosa y su imaginación hace una gran labor.

Ahora les toca el turno a nuestros personajes. Nosotros solemos usar personajes de madera como animales en miniatura estilo Waldorf y familias típicas de las casas de muñecas. Sin embargo, las posibilidades son muy amplias, pudiendo crear personajes de muchas formas distintas. Algunos ejemplos son:
Un animal con elementos naturales, una piña pequeña con la punta hacia delante puede ser un erizo.
Un animal con un calcetín viejo de algodón relleno de arroz.
Una simple piedra con una forma un poco especial.
Animales y personajes de ganchillo rellenos.
Un mago, duende o rey hecho de fieltro y lana.

Aunque no es necesario, si queremos podemos añadir a nuestros personajes accesorios que los caractericen como un sombrero de punta al mago de la corte o una corona al rey. O crear utensilios o herramientas como huevos de colores, varita mágica o zapatos grandes. Para ello podemos usar papeles de colores y celo.
Se abre el telón… En este caso la tela. Ya que normalmente, si es algo premeditado, más adecuado para un aula o ambiente preparado, se suele dejar tapado y se destapa al iniciar la narración. Nosotras como lo hacemos en casa, casi siempre de forma improvisada, no tenemos tiempo para cubrirlo y pasamos directamente a la acción.
Nuestro objetivo es adaptar este recurso Waldorf para llevarlo a cabo de forma casera. En este caso, el escenario que crearemos, una vez hayamos terminado el cuento, suele dar lugar al Juego y, por propia experiencia es muy enriquecedor ver como ellos y ellas mismas llevan a cabo sus propias representaciones. Así que lo importante no es el resultado, sino todo lo que trabajamos tanto en la creación, como en la representación y en el posterior juego. A los niños y niñas les encanta participar en la creación del escenario y de los personajes, lo cual nos permite trabajar una infinidad de cosas en el camino. Un paseo por el bosque o campo es un buen lugar por donde empezar la labor, haciendo recolecta de todo tipo de elementos que nos servirán para la representación. Además, en las escuelas Waldorf se cuenta el mismo cuento durante un mes aproximadamente, lo cual da margen para interiorizarlo y en muchos casos memorizarlo, lo cual permite que los niños y niñas se animen a contarlo ellos mismos, trabajando muchas habilidades como la comunicación, la resolución de problemas, la seguridad, el lenguaje… Lo importante es dejarse llevar y dar lugar para la improvisación.
Aunque evidentemente podemos adaptar casi cualquier cuento a la narración de mesa, no debemos olvidar que, especialmente en los primeros años, el contenido del cuento debe ser escogido con cuidado y amor. Debemos trasmitir una imagen positiva del mundo, ya que el objetivo que buscamos en nuestra narración es un lugar de encuentro que evoque serenidad y facilite la concentración a los peques. Los niños y niñas pequeños se asombran ante simples gestos cotidianos, sin necesidad de sobrestimular las historias.

No hace falta que un burro vuele y se case con una princesa, si el burro come hierba y vive en una granja, a un niño le parecerá muy gratificante. Descubrir el mundo real es toda una aventura. La Pedagogía Waldorf ofrece una variedad de cuentos de una gran calidad y belleza, algunos ya están pensados para ponerlos en práctica como cuentos de mesa o representaciones. Es cierto, que en algunos de estos cuentos se da lugar a la fantasía, aunque de una forma muy bonita y delicada. Su elección ya dependerá de lo que se haya decidido trasmitir a los niños y niñas. Eso sí, en todos ellos se trabaja especialmente los valores humanos de forma sencilla, donde los niños y niñas pueden verse reflejados e iniciar aprendizajes de vida. Algunos de los libros que destacaría son:

  • Cuentos para ver, oír y sentir de Tamara Chubârobsky
  • Cuentos para chiquitines de la editorial ING.
  • Primeras Narraciones de la editorial ING

Esperamos que os animéis a probar este delicada y preciosa manera de compartir y regalar vuestro tiempo y atención a vuestros pequeños y pequeñas, los cuales os aseguro siempre estarán dispuestos a escuchar un bonito cuento de mesa. En cualquier caso, vale solo la pena por escuchar vuestra voz mientras podéis contemplar sus ojos de asombro, su ilusión y gratitud. Es una bonita forma de decirles estoy aquí, este momento también es importante para mí.

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