Cuando mi hijo no quiere ir al cole

Por Laura Frau-

Todos los padres/madres nos encontramos con algún día en que nuestr@s hijas/os se niegan a ir al cole. A veces prefieren quedarse con nosotros, otras relajarse en casa y otras simplemente no les apetece…totalmente comprensible, a los adultos también nos pasa que hay días en los que preferiríamos quedarnos en casa. Pero ¿qué pasa cuando en lugar de ser algún día puntual, ocurre casi a diario?

Ir a la escuela se convierte entonces en un conflicto, un suplicio para el adulto, que no sabe como gestionarlo y un suplicio para el niño/a, que se siente violado y forzado a estar en un lugar en el que no quiere estar. Y digo violado porque es una violación, aunque sea verdad que nos tenemos que ir a trabajar y no queda otra, para el niño/a no existe justificación ni comprensión posible, solo la emoción de que una vez mas, como ocurre en muchos otros momentos, no puede hacer lo que le gustaría,  pero esta vez es diferente, porque no es lo mismo decirle no te puedes comer una chocolatina, que tienes que ir al colegio. La diferencia reside en que no dejarle comer una chocolatina es cuidarlo, no le va a provocar una herida emocional, ni va a condicionar su vida de forma importante. En cambio llevándole cada día a un lugar donde no quiere ir, tantas horas, si le va a provocar una herida emocional, una sensación de no ser tenido en cuenta o que no se le da importancia a lo que le ocurre, un vínculo disfuncional con su aprendizaje significativo y con sus estudios, que asociará a una sensación desagradable, condicionando así su vida académica y su motivación por aprender, y muchas otras cosas que le afectarán en su vida. He aquí la diferencia.

En etapas tempranas del desarrollo, el niño/a está en plena construcción del yo, lo que dicha situación puede provocar que incorpore un concepto negativo de si mismo y por lo tanto se cree el caldo de cultivo perfecto para una baja autoestima, y una desmotivación y apatía por su vida, al no ser tenida en cuenta su necesidad. ¿Cuál es el mensaje que le damos si lo llevamos cuando no quiere ir? Que lo que él quiere o siente no importa. Lo importante es “el otro”, ya sea yo porque tengo que trabajar, ya sea por lo que pensaran, ya sea porque es obligatorio que este escolarizado, etc. Cuando esto sucede en etapas de primaria, donde el “yo” ya está formado, la sensación suele ser la de no validez, no encajar o el juzgarse a sí mismo en negativo, por lo que el resultado es el mismo con menos fuerza.

Pero ¿Qué lleva a un niño/a a no querer ir al cole?

Cuando se niegan a ir reiteradamente, existe un problema de fondo que hay que explorar. Ningún niño/a se niega a ir a un lugar en el que se divierte, aprende y comparte con otros niños/as sin un motivo de peso. Eso es lo primero que tenéis que entender los padres/madres. No es una fase, no es un capricho, no le ha cogido manía…algo esta pasando y hay que saber que es. Las causas pueden ser muchas. No se ha establecido bien ese vínculo (o se ha quebrado) con el ambiente, o con el profesor, o con los compañeros. Ha habido alguna situación que le ha causado miedo, (le han agredido, física o verbalmente y no se ha sentido protegido), lo han excluido o le han tratado los compañeros o los adultos de alguna forma que lo haya hecho sentir violento o forzado, etc. Hay muchas posibilidades y no hay que parar hasta saber de que se trata, esa es nuestra responsabilidad como padre/madre y ha sido un sentimiento desagradable lo bastante fuerte como para que le provoque un rechazo.

Entonces ¿qué puedo hacer?

-preguntar…muy mucho que no le gusta o porque no quiere ir…sino nos lo dice, observar y escuchar que ocurre cuando juega, que tipo de situaciones representa o que conversaciones tiene, posiblemente represente en el juego lo que le ocurre. También si duerme mal o tiene pesadillas.

-escucharle y entenderle. A veces los niños no quieren hablar porque se creen que los adultos no los van a escuchar o a tener en cuenta. Hazle saber que sabes que lo esta pasando mal y que juntos buscaréis una solución, que estas ahí para protegerlo.

-hablar con otros padres/madres de los amiguitos, por si saben algo que tu no sepas. Incluso preguntar a los amigos cuidadosamente, desde la preocupación que tienes.

-hablar con el profesor/a por si ha detectado alguna situación de riesgo en el aula.

-si no hay forma de saberlo, acudir a un profesional que pueda valorar la situación.

-cuando ya se los motivos, valorar si se pueden resolver y de quien depende: no depende de nosotros que los amigos no quieran jugar con el/la, pero si del adulto gestionar la situación para que no sea una exclusión.

-tomar las medidas pertinentes: Los niños son niños, es el adulto el que tiene que regular el espacio ofreciendo la autonomía necesaria en función de las habilidades sociales de cada niño/a. Así que hay que hablar con docentes, padres/madres, dirección, con tu hijo/a para que la situación cambie viendo que necesidades reales hay y como puede colaborar cada parte.

-si no se resuelve o no hay colaboración, plantearse un cambio de colegio mas acorde a las necesidades del niño/a.

¿Que no debo hacer NUNCA?

-Quitar importancia a la situación, creyendo que es normal y que es su obligación ir al cole, sin tener en cuenta que algo le pasa más allá de su negativa. Que son cosas de niños o cosas que pasan. Decir que no será para tanto o que lo esta exagerando…para el/la SI que es para tanto y eso es lo que cuenta.

-forzarlo a ir al colé reiteradamente. Eso lo único que hará es aumentar su nivel ansioso y de sufrimiento o anular su consciencia emocional, haciendo que se desconecte de si mismo y sus necesidades. Cuando deje de llorar y de quejarse será lo mismo que alguien que ya no puede soportar el dolor físico y se desmaya. El/la no se desmayara pero anulara y suprimirá su emocionalidad.

-decirle mensajes de sumisión: como “ya te acostumbraras” “tienes que ir””tienes que obedecer”, etc.

– darle mensajes de “castigo” o culpabilizadores tipo…algo habrás hecho tu, seguro que eres tu el/la que tiene el problema.

-dejar que otros lo culpen, admitiendo conversaciones que derivan en que tu hijo/a es el único responsable. Cosas como es el/la que lo provoca, o centrar la conversación en las carencias de tu hijo/a.  No debemos perder de vista que si hay un adulto en el aula es para gestionar la situación y de ningún modo se pueden tirar balones fuera y mucho menos sobre los niños.

-infravalorar su dolor y malestar. Lo más importante es que lo apoyes y muestres comprensión.

Así que ya sabes, si tu hijo/a no quiere ir al cole, lo que necesita es un adulto que lo proteja, que lo entienda y que lo ayude a gestionar lo que esta pasando, si no hay este entorno de adultos protectores, los estamos forzando y eso se llama violación de derechos humanos.

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