¿Cómo gestionar nuestras emociones dormidas?

Por Cristina Rosselló

Hay tanto de nosotros enterrado… Muchas de nuestras sombras son universales, pues la represión emocional ha sido una política social instaurada en la mayoría de casas. Se nos interrumpía el llanto, se nos negaba el contacto, se nos rechazaba nuestra ira… Parecía ser que solo la alegría era bien recibida, como en una postal de Navidad. Y colorín colorado este cuento se ha acabado en el momento en que te conviertes en mamá o papá y empiezas a conectar con aquella niña o aquel niño negado emocionalmente que quiere resurgir de sus cenizas y salir a la luz para sanarse.

emociones
Menos mal que tenemos a nuestros hijos e hijas para hacernos de espejo, de lo contrario viviríamos con nuestro niño/niña escondido/a durante el resto de nuestras vidas. Son pequeños maestros que nos muestran aquello de nosotros que no queremos ver, ya que con ellos no hay escondite. Todo lo que sentimos y padecemos, lo sienten y padecen. De este modo, todo aquello que vemos en ellos que no nos gusta, que nos irrita, que nos cuesta aceptar es, en muchas ocasiones, algo nuestro que rechazamos, que despreciamos o que escondemos.
La ardua tarea viene cuando empezamos a ser conscientes de nuestras sombras y empiezan a salir a la luz. ¿Cómo gestionar nuestras emociones dormidas?

Salen como avalanchas y sin freno, y necesitan encontrar su sitio de nuevo. La bola de rabia, tristeza, frustración o soledad salpica a todo el que esté en su camino. Es un momento difícil, pues cuando eres consciente es porque estás intentando sanar y mejorar tu calidad de vida (y la de los que te rodean) y es muy frustrante encontrarte tan a menudo aquella bola de nieve gigantesca que se planta en tu cabeza y sale desde el instinto de supervivencia, dificultando racionalizar la situación. Ya no quieres controlarla, pero en el proceso de aprendizaje de gestión emocional hasta que se da la “normalización”, pasas de la rigidez al caos.
Respira, solo es temporal. Una vez hayas asimilado tus nuevos principios emocionales basados en el respeto hacia ti mismo, en la aceptación de todo lo que eres y que tu nueva vida emocional no es una carrera de fondo sino un “caminemos de la mano”, poco a poco te irás entrenando para darte cuenta de cuándo aparecerá la avalancha.
Primero, unos segunditos antes y poco a poco prolongarás el espacio-tiempo, el que surgirá instantáneamente y dará lugar a charlar contigo mismo dándote permiso para sentirlo y buscar la forma de que la avalancha no llegue a salpicar a nadie bruscamente. A veces será con un “dame 5 minutos cariño”, otras con un “necesito relevo” y algunas veces bastará con compartir lo que sentimos con la otra persona.

En ocasiones nos volverá a invadir nuestra bola de emociones y no nos dará tiempo a impedir que dañe a otros, pero somos personas y estamos aprendiendo, no debemos lastimarnos más de lo que ya estamos. Mímate con otra oportunidad para enmendar el error y aprender, y regala a quien le pasa por encima tu avalancha emocional un perdón, un “siento haberte lastimado, la próxima vez intentaré hacerlo mejor”, etc. No olvides que también eres el mejor ejemplo para tus hijos e hijas, respetarte a ti y reconocer que los errores forman parte de nosotros es fundamental para que ellos aprendan a quererse y respetarse también.
Las mejores herramientas para afrontar esta nueva realidad emocional las tienes tú, pues todos somos distintos. Una herramienta universal que nos beneficia a todos y todas es regalarnos momentos para con nosotros.

Un té con una amiga/o, un paseo por la playa o la montaña o incluso es suficiente con cambiar la ducha de 10 minutos por un baño de media hora (velitas, música y sales incluidas). Otra herramienta que suele funcionar muy bien son los ejercicios da atención plena o meditación, los cuales te ayudan a tomar conciencia del presente y ayudan a dejar fluir los pensamientos. Ambas opciones son muy útiles en el día a día con los peques. Otra opción que es muy sana, además de ser muy relajante y que va genial para conectar con uno mismo, es la creación de un huerto, ahora existen huertos de un metro cuadrado, así que no hay excusas. Y por último, te aconsejo iniciarte en el mundo creativo para hacer algo con tus propias manos.
Para llevar esto a cabo hay un gran abanico de posibilidades, seguro que encuentras la tuya. Puedes hacer mandalas, dibujar, coser, restaurar o crear muebles, hacer manualidades, etc. Crear ayuda a canalizar las emociones, a relajarse y subir la autoestima. Cualquiera de estas herramientas te ayudará a conectar con tu esencia, a hacer frente a las adversidades con otra mirada y a recordarte la luz que llevas dentro, siempre disponible para cargarte de vida.

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