Seleccionar página
Honestidad emocional

Honestidad emocional

HONESTIDAD EMOCIONAL

Últimamente esta de moda el pensamiento positivo, la felicidad, la alegría, las sonrisas y la gratificación…hemos pasado de un estilo social victimizante y abocado en el dolor, la queja y el lamento, transmitido de una cultura heredada judeo-cristiana, a irnos al otro extremo y querer vivir únicamente en la positividad y la alegría, y…¿que es mejor? Pues ninguna de las dos opciones, ambas son falsas, mentira…simplemente niegan aspectos reales de nuestra vida y de la sociedad en la que vivimos.

POR LAURA FRAU

Así nos va…o entramos en la queja y nos cortamos las venas… o vamos de guay y felices por la vida y negamos lo que consideramos negativo o que no esta bien visto. Tu imagina que yo te pidiera que eligieras entre tu brazo derecho y tu brazo izquierdo, ¿te cortas el izquierdo porque lo usas menos y te sirve poco o no es tan fantástico como el otro para los demás? Supongo que la respuesta es NO. Pues lo mismo ocurre a nivel emocional, tenemos ambos extremos y forman parte de nuestra vida y nuestra realidad, el hecho de tocar ambos terrenos hace que encontremos el punto medio y nos equilibremos. Si vivimos bipolarmente, o simplemente en uno de esos extremos nos perdemos toda la parte intermedia y los matices entre unos estados y otros. No creo que haya que educar en el miedo…si no haces esto ocurrirá tal cosa (tipo castigo divino) pero tampoco en la alegría de creer que la vida es happyflower y con alegría y optimismo vas por todas partes.

 

En todos los años que llevo como psicoterapeuta, he visto a mucha gente, adultos y niños, atrapados por la mascara de la agrimonia, el estereotipo de la falsa sonrisa. Aquellos niños o adultos que están sonriendo y son la alegría de la huerta y no se permiten llorar, mostrar su dolor, su tristeza, su miedo, su envidia, su preocupación, ect. O simplemente ni siquiera son capaces de identificar y contactar con esas emociones…que las tienen y acaban Enfermando. Porque ese es su rol, están alegres y son un motor…y cuando están tristes dejan de serlo y el ambiente presiona para que lo sean…para que vuelvan a su optimismo de siempre. Para mi educar tiene que ver con la honestidad, con el mostrarme tal y como estoy en cada momento sin hacer responsable al otro de ello ni colgarse en el otro.

 

Cuando estoy alegre, estoy alegre y lo disfruto y cuando no lo estoy…pues no lo estoy y también está bien. Tengo derecho a llorar, a tener un mal día, a estar dolido y triste…pero no hago de ello mi estado permanente.

 

.

Y si, tengo derecho a estar alegre, feliz y disfrutar de mi vida sin que eso tenga que ser siempre así. Porque soy humano, y como tal, albergan en mi todo tipo de sentimientos y emociones y no los elijo…no…no elijo estar alegre, lo estoy.

Simplemente me sucede y yo elijo que hago con esto que me sucede. Pensar que puedo elegir estar alegre me parece muy omnipotente por nuestra parte, quizá pueda. ¿Pero es sano para mi? la humildad ante quienes somos y los mecanismos que nos regulan, es el primer punto para entrar en la autenticidad y el amor como parte de la energía vital. La alegría solo puede ser una elección cuando es honesta, y solo es honesta cuando he trabajado para liberarme de mis dolores, cuando he trabajado mis heridas y estas cicatrizan…sino es una mascara, una falsa alegría o un estado momentáneo. Para que esto sea posible, el educador, ha de predicar con el ejemplo, mostrarse tal cual es, y como se gestiona. Es desde el ejemplo que aprenden los niños.

Mostrarse no significa perder los nervios, ni darse el permiso de hacer lo que me da la gana sin filtros, mostrarse significa mostrar lo que me ocurre, mi tristeza, mi vergüenza, mi ira y hacer algo sano con ello para mi y para a el ambiente, eso es educación emocional. La alegría, La Paz interna, la tranquilidad… Son estados que no se fuerzan, a los que se llega con el trabajo personal cuando son auténticos.

Eduquemos en el amor, el amor acepta, el amor comprende que cualquier estado es adecuado, porque es parte de mi mismo y de mi aprendizaje, y si me ocurre, tiene un sentido para mi y mi vida.

 

Educar en el amor es confiar que lo que me ocurre es necesario para mi desarrollo y la alegría forma parte de ello, pero también la tristeza.

Eduquemos para la honestidad, no para la alegría, así conseguiremos adultos que sabrán identificar lo que sienten, sea lo que sea, gestionarlo de forma sana y que no se sentirán culpables si no están alegres, ya que no se pondrá una expectativa de felicidad en ellos. Serán adultos que no negaran su emoción, sea cual sea y permitirán que éstas (las emociones) hagan su función, que la tienen. Así tendremos un mundo honesto, con todo lo que hay, la luz y la oscuridad, porque eso forma parte del ciclo de la vida. Porque la oscuridad me permite ver las estrellas y la luz me muestra el camino. No existe una sin la otra, sin la oscuridad no podemos apreciar la luz.

 

LAURA FRAU

LAURA FRAU

PSICÓLOGA-PSICOPEDAGOGA

Licenciada en Psicología (col. B-2098) y psicopedagogía. Coordinadora de diferentes proyectos educativos y con más de 15 años de experiencia en el ámbito educativo, clínico y social. Asesora Europea de diferentes instituciones y colegios en el proyecto “metodologías educativas creativas” y asesora educativa también en nuestra comunidad, me he formado en metodologías como Walforf, Montessori, Shichida, la mirada de Emmi pickler, ect. 

No se encontraron resultados

La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.

3 crisis de la etapa 0-3

3 crisis de la etapa 0-3

3 CRISIS O FASES DE LA ETAPA 0-3

¿Sabías que hay una serie de crisis por las que atraviesan los niños en la etapa 0-3? Si… Los peques pasan ciertas etapas, que son absolutamente normales y que son necesarias para su desarrollo.  Hoy te cuento cuales son y qué recursos podemos utilizar desde el juego para acompañarles en ellas.

POR NADIA FERREYRA DOMÍNGUEZ

Alrededor de los 8 meses

Esta crisis, que es de separación, se da cuando el bebé empieza a gatear ya que ve como puede separarse de la madre, y viceversa. Podemos notar llantos repentinos, incontrolados o sin motivo aparente, y sobre todo mayor demanda de mamá o de la teta. Un juego que podemos hacer para acompañar en esta fase de forma lúdica es el “cucu”. Aquí estaremos reforzando la idea de que “yo existo, aunque tú no me veas”. Cuando son pequeños, nos tapamos la cara tras una tela, escondiéndonos unos segundos, para luego aparecer. ¡Este es un juego que les encanta a toda edad!

Alrededor del año y medio

en niño empieza a darse cuenta de que puede “decidir” cosas, aunque no sabe qué ni cómo. En esta atapa, he visto a muchos padres empezar a preguntar a los peques muchas cosas, como, por ejemplo, ¿quieres pera o manzana? ¿quieres quedarte en casa o salir?, ¿quieres bañarte o no?

Recordemos que es el adulto quien toma las decisiones sabiendo qué es lo mejor para el niño. El niño necesita la seguridad de saber que el adulto decide. Lo contrario es demasiada carga para el niño.  Un juego que sí podemos hacer en esta etapa es jugar a dar y recibir, donde generamos un divertido momento de relación y dialogo.

Sobre los 2 años y medio: Etapa del MÍO- YO- NO.

Aquí el niño necesita expresar que es diferente. Es una etapa a reafirmación en la que el niño empieza a ser consciente de que es un ser independiente de mamá. Esto explica el hecho de que los niños no acepten con facilidad las imposiciones del adulto, porque en este momento el niño está completamente centrado en sí mismo. Su organismo está centrado en adquirir la madures cefálica. En esta etapa, como adultos es importante acompañar este proceso desde la comprensión, no desde la confrontación. Un juego que podemos hacer para trabajar la comunicación y las reacciones en esta etapa es el juego de Hacer como Si. Es decir, jugando, hacemos como que te doy algo, pero no te lo doy. Siempre que hacemos estos juegos, ayudamos al niño a ir cubriendo sus necesidades.

 

NADIA FERREYRA

NADIA FERREYRA

EDITORA REVISTA EDUK

Apasionada de la comunicación y de crear redes de personas. Desde hace más de 10 años transito un camino de desarrollo y crecimiento personal que se intensificó tras ser madre por primera vez. Licenciada en Publicidad, Comunicación y RRPP por la Universidad de VIC. Formada en Crianza Respetuosa y Educación Emocional, así como en diseño de ambientes de aprendizaje y diferentes pedagogías dinámicas: Pikler, Activa, Educación Viva. Formada en Pedagogía Montessori, Comunidad Infantil y Casa de niños (AMS). Formadora en el ámbito educativo y de la educación respetuosa. Compagino mi labor en el ámbito de la comunicación y la educación con la crianza de mi hijo y de mi hija. 

viaje transformador

viaje transformador

poemas con alasVIAJE TRANSFORMADOR Damos pasos, abrimos puertas, avanzamos. A veces, nos caemos, retrocedemos, creemos habernos equivocado... o nos frenamos, paramos a observar el camino... y continuamos. Tras tantos años, lo que me impulsa, me motiva con alegría,...

paciencia y reactividad

paciencia y reactividad

PACIENCIA Y REACTIVIDAD

Si… a veces pierdo la calma y reacciono. A veces, ante la necesidad, demanda o algún conflicto con mis hijos pierdo la paciencia. Y hoy puedo aceptarlo y abrazarlo.

Me costó mucho no caer en la culpa ante estas situaciones. Hace años me costaba asumir que yo también reaccionaba y que no siempre tenía la respuesta perfecta, la actitud correcta o el tono adecuado.

POR NADIA FERREYRA DOMÍNGUEZ

Eso sí… pararme a pensar en qué es lo que había activado mi botón y dar visibilidad a lo que sucedía dentro mío con algunas dinámicas concretas, me ha permitido ir trabajando sobre esos aspectos y acompañar a mis hijos de una forma más consciente y menos reactiva…

¿y sabes qué? ahora que me conozco más, puedo acompañarme mejor…

Puedo acompañarme mejor porque veo que estoy en un camino de evolución, porque veo que la mochila de lo no resuelto sigue ahí para seguir identificando y vaciando de a poco, porque las sombras aparecen cuando menos nos damos cuenta y porque elijo aceptar todo lo que es como parte de mi propio camino de desarrollo y crecimiento personal, como madre y como ser humano.  

Lo que sí tengo totalmente claro son algunos aspectos que salen reiteradamente en los talleres de crianza o en las sesiones con familias y que yo también pude aprender a través de mi propia experiencia como madre…

Nuestro nivel de reactividad como madres/padres es directamente proporcional a todos los aspectos que no tenemos resueltos en nosotras/os, y que por lo general están relacionados con nuestra infancia, con el vínculo con mamá/papá y con el modelo de crianza que recibimos.

Es obvio que todos tenemos días complicados, que nos pueden dificultar estar en la calma y con presencia, pero cuando estamos continuamente en la reacción y nos cuesta gestionar las situaciones cotidianas con los hijos, podemos empezar a hacernos preguntas a cerca de qué es aquello que realmente nos “dispara el automático” y de donde viene….

Conocer nuestro mapa interno es fundamental para modificar en lo exterior.

Lo primero es quitar la etiqueta a los hijos de que “ellos hacen algo para que yo me ponga así…” ellos se portan mal, se pelean, o no me hacen caso… La gestión de lo que pasa siempre depende del adulto. Podemos reconocer que hay algunas situaciones que gestionamos con más facilidad, y menos implicación emocional, y otras que nos sobrepasan y nos activan rápidamente.

Por lo tanto, podemos devolvernos la mirada y valorar que si hay algún tema que no tenemos resuelto o que nos despierta reacción, enfado, gritos, miedo, inseguridad…. El niño o niña sólo nos hace de espejo. Ellos sólo tienen la llave que activa esa puerta, pero la activación o no sólo depende de nosotros.

Por ejemplo, si yo no siento seguridad y confianza de que se trepe a un árbol porque a mí me da miedo, cada situación de este tipo que se dé va a ser conflictiva. Es probable que lo censure, que evite que se suba, que le grite o que me ponga nerviosa…

Ahora bien, si yo como adulta, reconozco y asumo ese miedo como algo propio y lo detecto con mayor consciencia, puedo elegir otras formas de afrontar esa escena.

Como posibilidades, puedo mirar a mi hijo o hija con la confianza que el/ella tiene para subirse al árbol y tener sus propias experiencias. Puedo verbalizar lo que me pasa previamente, asumiendo la responsabilidad y soltar gran parte de esa tensión, y puedo tomar otro tipo de decisiones, como pedir a otro adulto que le acompañe en esa actividad.

Cada situación en la que yo observe que algo es desproporcionado en mi reacción, y que además es frecuente, es un regalo. Es una oportunidad de crecimiento para mí. Es un hilo del cual tirar si estoy dispuesta, y en gran parte de las veces, sólo ser capaz de observar que hay otras posibles respuestas dentro mío genera un cambio en el exterior.

NADIA FERREYRA

NADIA FERREYRA

EDITORA REVISTA EDUK

Apasionada de la comunicación y de crear redes de personas. Desde hace más de 10 años transito un camino de desarrollo y crecimiento personal que se intensificó tras ser madre por primera vez.

viaje transformador

viaje transformador

poemas con alasVIAJE TRANSFORMADOR Damos pasos, abrimos puertas, avanzamos. A veces, nos caemos, retrocedemos, creemos habernos equivocado... o nos frenamos, paramos a observar el camino... y continuamos. Tras tantos años, lo que me impulsa, me motiva con alegría,...